No hay tiempo cuando sobran las palabras.

Sobran las palabras cuando te miro y me descubres.

Sobran cuando me haces reír sin más, sin que tenga existir un motivo.

Sobran cuando me haces cosquillas y me retuerzo a tu lado.

Y cuando te enfadas sin que yo te diga nada y me haces enfadar a mi.

Sobran las palabras cuando llegas a casa e incluso antes de quitarte la chaqueta, me das un beso.

Sobran cuando te quejas de la cena y cuando me traes el desayuno a la cama.

Sobran cuando te hablo muy seria y te ríes sin que yo sepa, después de tanto tiempo, por qué.

Y cuando intentas robarme el sueño e intento convencerme a mi misma de que lo mejor es que dejes de abrazarme.

Sobran las palabras cuando intento deshacerme del mundo y eres capaz de comprender mi silencio.

Sobran cuando un beso habla.

Cuando una mirada habla.

Cuando nuestras manos se rozan.

Cuando te muestro mis flaquezas y no las usas en mi contra.

Sobran las palabras cuando no invades mi espacio sin que te lo pida.

Sobran cuando me haces mi comida favorita cuando discuto contigo.

Cuando me recoges en coche del trabajo y no te hablo en todo el camino.

Cuando solo una caricia es suficiente para entender todo lo que ocurre entre nosotros.

Cuando sabes, sin decirlo, que te quiero…

Y a pesar de todo, lo digo.

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