…Para dudar.

En el momento más oportuno llegaste sustituyendo todo eso que un día hizo daño por sonrisas y alguna que otra promesa de esas que sabes a ciencia cierta que sí se cumplirán. ¿Lo mejor? Que no pediste nada a cambio.

Me bastó mirarte durante unos segundos para darme cuenta de que, esta vez, iba a salir bien. No hicieron falta palabras, porque, de alguna manera, nuestros ojos se entendieron sin esfuerzo. Hacía tiempo que nadie entraba tan dentro de mí, pero tú lo hiciste y lo pusiste todo patas arriba, sin pedir permiso.

Y yo ahora me pregunto… ¿cómo pierdo todos mis miedos? ¿Cómo hago para olvidarme de todas esas heridas que un día abrieron a conciencia? ¿Quién va a ayudarme a dejarme llevar y a volar lejos de todos esos monstruos?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en textos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s